fbpx

Qué vino elegir cuando no entiendes de vino

 En Vinos

Imagínate en la cena de empresa de Navidad, con tu jefa mirando la carta de vinos, tus compañeros pidiendo cerveza para empezar a decidirse con la comida y tu sin querer quedar mal porque al final tu jefa, que está sentada a tu lado, te pasará la carta para que decidas tú qué vino beberéis todos. Y sí, tu cuñado ya te aleccionó en la última quedada de que este o aquel vino es mejor (seguramente porque lo ha leído en un suplemento dominical), pero no ves ni uno de esos vinos escrito en la carta y sabes que en una cena de estas de informal no hay nada, a pesar del esfuerzo de tus superiores en quitarle hierro al asunto.

Empiezan a entrarte los sudores, entras en crisis. ¿Cómo puede ser que, con la edad que tienes, aún no sepas por dónde empezar cuando le echas un ojo a una carta de vinos?

No te preocupes, aquí estamos nosotros para darte unos consejos básicos y que no te suene a chino una carta de vinos. El secreto no es conocerte el nombre de los miles de vinos que se producen en España, donde existen más de 4.000 bodegas. La clave está en conocer las variedades de uva principales y saber cuáles son más “suaves” o más “fuertes”. (Lo mejor es conocer un poco de ambas, que el saber no ocupa lugar en tu cabeza).

La clave de todo está en los taninos. Sí, esa palabra que todos usan y de la que casi todos desconocen su significado. El tanino es una sustancia química que se encuentra en la piel, las pepitas y el raspón de la uva con la que se elabora el vino, así como en la madera de las barricas que, por contacto, acaba impregnando de matices el vino.

«La clave de todo está en los taninos»

Firmado: El cuñao tocapelotas

Si has conseguido acabar los estudios más básicos de tu infancia, deducirás enseguida que cuanto más en contacto con la piel, las pepitas y el raspón esté el caldito del vino, más taninos tendrá y, por tanto, más “fuerte” estará. Además, si piensas un poquito más, podrás intuir que los vinos que estén más tiempo encerrados en una barrica, más “fuertes” resultarán a tu paladar cuando salgan de ahí.

Si has comprendido esto, lo demás es pan comido 😉

Hasta aquí hemos hablado de vinos “fuertes” para indicar que tienen más taninos. El amargor y la astringencia (eso que se siente cuando un vino “rasca”, que está “áspero”) vienen dados por los taninos. Palabrejas hay miles en este mundo, pero quédate con estas dos a la hora de buscar un vino que acompañe bien a lo que vas a comer, te sacarán de un apuro.

«El amargor y la astringencia, vienen dados por los taninos»

Firmado: El cuñado tocapelotas

Por lo general, la variedad de uva te indicará si el vino es más tánico o menos, ya que cada piel, pepita y raspón tienen más o menos taninos dependiendo de la variedad de uva, aunque también del terreno, el clima y el tratamiento de la fruta (de esto no hablamos, que ya es para un nivel más pro).

De menos a más, consideraremos vinos más “flojos” o “suaves” aquellos que están hechos con uvas de las variedades Merlot, Pinot Noir o Mencía, por ejemplo. En un término medio tendremos los elaborados con Garnacha, Monastrell y Graciano. Los más “fuertes” o “tánicos” serán los vinos hechos con uvas Syrah, Tempranillo, Bobal, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Malbec. Uvas hay miles, pero estas son las más habituales en los vinos españoles, por lo que ya te hemos solucionado la papeleta (por el momento). Seguro que en la carta de vinos que tiene tu jefa en la mano, encontrarás vinos con estas uvas.

¿Sabías que el chocolate negro tiene un alto índice de taninos? Sí, alma de cántaro, por eso ahora está de moda maridar vino tinto (si es “fuerte” y ha pasado por barrica, mejor) con el chocolate. También el té negro es tanino puro (el 50% de las hojas secas de cualquier vegetal son taninos).

¿Y si hay que pedir un vino blanco?

Llegados a este punto, podría decirte que la cosa se complica, pero no. Si tienes que pedir un vino blanco, es más fácil, porque los vinos blancos no tienen taninos (exceptuando los que pasan por barrica y se impregnan de los presentes en la madera), ya que sólo se fermenta el zumo de la uva, sin que entre en contacto con la piel, las pepitas o los hollejos.

Aquí tendrás que elegir entre los vinos “dulces” y los “secos”, o menos dulces.

Las variedades más “dulces” y, por tanto, más fáciles de beber para los que no están acostumbrados a consumir vino son Moscatel, Viognier y Riesling. Los más “secos”, “ácidos”, “cítricos” o, simplemente, menos dulzones, los dan las variedades Sauvignon Blanc y Chardonnay.

¿Tienes alguna duda? Si es así, envíanos un whatsapp y ¡te echamos una mano en directo! No queremos que seleccionar un vino sea un problema para tu carrera profesional, tu cena familiar de Navidad o para la elección de un regalo.

Entradas Recientes
0
¿Qué vino me aconsejas para...?
Powered by

Al continuar utilizando nuestro sitio web, usted acepta el uso de cookies. Más información

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra POLÍTICA DE COOKIES, pinche el enlace para mayor información. Además puede consultar nuestro AVISO LEGAL y nuestra página de POLÍTICA DE PRIVACIDAD.

Cerrar